| Traducción del inglés "New World Order"; frase utilizada
sistemáticamente desde hace décadas por las elites anglo-norteamericanas
para describir su visión del ordenamiento mundial deseable en el cual el
poder político-económico ya no lo detentarán las estructuras públicas
asociadas al Estado-nación soberano, sino, más bien, un conjunto de
estructuras privadas que opera como una red supranacional.
Ya en 1918, al finalizar la Primera Guerra Mundial, se pensaba en un
ulterior nuevo orden mundial; luego en 1945 al finalizar la Segunda Guerra
Mundial, y desde 1989 con el fin de la Guerra Fría, este concepto fue
rescatado y puesto en boca del ex-presidente George Bush, para describir lo
que pareciera conformar el asalto final de la tecnoestructura supranacional
para erigirse en el único poder planetario.
En cada etapa de su desarrollo estos poderes fácticos mundiales procuraron
erigir estructuras administrativas según las necesidades y posibilidades de
cada época. Es así como al finalizar la Primera Guerra Mundial surgieron
estructuras financieras internacionales que impulsaron la creación de la
Liga de las Naciones; luego tras la Segunda Guerra Mundial surgió una
poderosa red de estructuras económicas multinacionales que impulsaron la
creación de una amplia gama de organismos multilaterales mundiales; la
Organización de las Naciones Unidas, en el ámbito político, y agencias
financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional que operan como brazo internacional del Banco de la
Reserva Federal estadounidense.
En nuestros días y tras el fin de la Guerra Fría y la prevalencia de una
única superpotencia mundial y un único orden económico planetario, nos
encontramos ante un nuevo y mucho más ambicioso proceso que procura
profundizar la organización del mundo mediante nuevas instituciones de
diversa índole como la Organización Mundial del Comercio en lo
económico (1995) y la Corte Criminal Internacional (1998), entre
otras.
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Fuente: “El Cerebro del Mundo”
de Adrián Sabulchi |
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